…ahora mismo, en esta época, son: esa gata que quedó cojita
y medio tonta desde que una vez se le cayó del balcón, y estas canciones
también medio tontas y simplonas de cuando él se compró el primer tubo de
espuma de afeitar y los primeros cigarros sin boquilla.
Estas canciones son de cuando él imaginaba cómo iba a ser
aquel orgasmo total que aún no había tenido. Lo más cercano a conseguirlo era
bailar estas piezas y sudar y beber para calmarnos los fogajes. Éramos
adolescentes, recuerda hoy y piensa; vírgenes aún de mente y cuerpo y nos
cocinábamos en aquel caldo de sudor, hormonas naturales y alcohol barato; de
cerveza de pipa.
Ésta es la versión original;
…pero a él la que aún le gusta es esa otra más tonta y
dulzona, más llena de promesas.
Lo bueno de Roberto Jordán está en que su voz siempre sonaba
fresca, casi sin usar. Perfecta para vírgenes.
Sus canciones servían para desear todo aquello que anunciaban;
para querer que ocurriera con los chicos y chicas puras de nuestros sueños
húmedos y nocturnos…
La Casa de las Músicas tiene una habitación llena de fantasmas detenidos en el tiempo de su juventud...

