jueves, 23 de agosto de 2012

HOY SOY YO...

Y aún estoy aquí...


¿A quién llamas cuando vas a inaugurar algo? ¿Quién va a ser mi primer artista invitado? ¿Quién va a inaugurar La Casa de las Músicas?
Era un sentimiento de curiosidad e intriga. Durante semanas ha estado haciendo y repitiendo esas preguntas….; calibrando propuestas, recordando rostros, voces, temas y estilos.
¿Quién va a inaugurar esa casa a la que entras por primera vez?

La puerta no tenía llave, ni cerradura. La empujó con la punta de los dedos y el espacio se abrió ante él. La casa estaba vacía y limpia. Era por la mañana. Era un día de verano; de este verano…

¿Quién actuará en este salón? –se pregunta. ¿Cuáles músicos se sentarán junto a aquella chimenea? ¿Quiénes cantarán boleros mientras se emborrachan alrededor de esa mesa para muchos en este comedor tan amplio? ¿Cabrá un cuarteto de cuerdas en la biblioteca?
Los raperos y los grupos de rock podrán acomodarse en el garaje. Y en el jardín hay espacio para conciertos al aire libre, los escenarios para las orquestas se alzan en el césped, junto a la piscina…
En la terraza los músicos de jazz, los trovadores, los guitarristas. ¿Y en la cocina, y en el baño…y en los áticos? ¿Y en el sótano?

En el sótano estaba ella. Escondida. Esperándonos.
 
 
 
 


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 “Escóndete, escóndete, que ahí viene la fama, la maldita fama con sus muchedumbres y sus paparachis…”

En el sótano hay un estudio de grabación. Y ella está a punto de comenzar a cantar.
Él la conoce desde siempre. Ella está igual.
Él no.
Ella no ha envejecido. Ni su voz. Ni su brío.
Ella le sigue cantando al amor como cuando todos eran adolescentes y andaban ilusionados con los misterios del futuro.
Ella fue sabia desde joven. Supo ponerse a salvo de aquella celebridad arrolladora que amenazó con  devastar su vida y devorarle el talento.
Fue sabia. Se quitó de en medio. Se rodeó de buenos músicos, y se dedicó a hacer lo que le gustaba: conseguir dinero para cantar, grabar y vender su arte. Se perfecciona con los años.

Para muchos de aquellos adolescentes el futuro se develó aterrador. Les pasó de todo: sidas, tsunamis, cánceres…; sobredosis de drogas y de egos. Y muchos de los astros que nos encandilaron para que les envidiáramos brillaron en los escenarios con luces falsas y prestadas. Nos engañaron. No eran tan felices ni divinos como aparentaban. Nos engañaron bien. Mentir ha sido siempre parte del juego en el mundo de los artistas.

Ella sigue ahí, con más de setenta años sobre sus pulmones.

Aún le canta al amor.

Todavía nos hace creer en los prodigios.
 


 

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