miércoles, 29 de agosto de 2012

Las consentidas…


…ahora mismo, en esta época, son: esa gata que quedó cojita y medio tonta desde que una vez se le cayó del balcón, y estas canciones también medio tontas y simplonas de cuando él se compró el primer tubo de espuma de afeitar y los primeros cigarros sin boquilla.

Estas canciones son de cuando él imaginaba cómo iba a ser aquel orgasmo total que aún no había tenido. Lo más cercano a conseguirlo era bailar estas piezas y sudar y beber para calmarnos los fogajes. Éramos adolescentes, recuerda hoy y piensa; vírgenes aún de mente y cuerpo y nos cocinábamos en aquel caldo de sudor, hormonas naturales y alcohol barato; de cerveza de pipa.

Ésta es la versión original;


 
…pero a él la que aún le gusta es esa otra más tonta y dulzona, más llena de promesas.

Lo bueno de Roberto Jordán está en que su voz siempre sonaba fresca, casi sin usar. Perfecta para vírgenes.

Sus canciones servían para desear todo aquello que anunciaban; para querer que ocurriera con los chicos y chicas puras de nuestros sueños húmedos y nocturnos…

 
 
 
La Casa de las Músicas tiene una habitación llena de fantasmas detenidos en el tiempo de su juventud... 

 
 

 

 

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