domingo, 23 de septiembre de 2012

LEE Y ESCUCHA


¿Alguien tiene planes para ir a un concierto este fin de semana?
Os invito a éste; vámonos a Beijing, a la Ciudad Prohibida, con Jean Michel Jarre.

 Arranca el espectáculo, y enseguida la frase le viene a los labios: “Esto me suena…”
Y, sí, es cierto; su música ha estado asociada a todo tipo de publicidad, durante décadas.

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En los comentarios de Youtube los chicos jóvenes preguntan deslumbrados. ¿Quién es este nuevo talento desconocido?
Claro, ellos aún no habían nacido…

 A este hombre lo conocemos desde hace muchísimo tiempo. Ochentero total. Flipado por los cacharros eléctricos. Se mantiene misteriosamente vigente. Aquí tenemos a otro que ha sabido reciclarse y mantenerse por delante, igual que cuando empezó.
Y la pregunta, aunque curiosa, tiene cierto sentido: Habría que responder:
Desconocido, sí, quizás para ellos, de quinceañeros en adelante…

Talento, también, parece que no se le agota, quien se queda a mirar comprueba lo que digo. (En el minuto 45 ejecuta una pieza con uno de esos instrumentos que se describían en las novelas de ciencia ficción de nuestra infancia. En el 50 acopla la cadencia de la marcha de un tren -real- a los primeros compases de la pieza en desarrollo. ) Produce ruidos raros hechos música, pura matemática mágica.

Y ¿nuevo? Efectivamente, si tenemos en cuanta que el concepto de “nuevo” podría englobar otras definiciones, sinónimos que se explican en el diccionario, como por ejemplo:


(Real Academia Española © Todos los derechos reservados)

 moderno, na. (Del lat. modernus, de hace poco, reciente).
1. adj. Perteneciente o relativo al tiempo de quien habla o a una época reciente.
2. adj. Que en cualquier tiempo se ha considerado contrapuesto a lo clásico.

 actual. (Del lat. actuālis).
1. adj. Dicho del tiempo en que actualmente está alguien: presente.
2. adj. Que existe, sucede o se usa en el tiempo de que se habla.

contemporáneo, a. (Del lat. contemporanĕus).
1. adj. Existente en el mismo tiempo que otra persona o cosa.
2. adj. Perteneciente o relativo al tiempo o época en que se vive.
3. adj. Perteneciente o relativo a la Edad Contemporánea.

pionero, ra. (Del fr. pionnier).
1. m. y f. Persona que inicia la exploración de nuevas tierras.
2. m. y f. Persona que da los primeros pasos en alguna actividad humana.

visionario, ria. (De visión).
1. adj. Dicho de una persona: Que, por su fantasía exaltada, se figura y cree con facilidad cosas quiméricas.
2. adj. Que se adelanta a su tiempo o tiene visión de futuro. Apl. a pers.

vanguardia. (Del ant. avanguardia, y este de aván, por avante, y guardia).
1. f. Parte de una fuerza armada, que va delante del cuerpo principal.
2. f. Avanzada de un grupo o movimiento ideológico, político, literario, artístico, etc.
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Escrito a partir del minuto 31.45 del concierto.

Me gusta todo. Me encanta el fragmento a partir del minuto 31. Es una linda música para recibir el otoño. Uno se siente como heroico, dispuesto a enfrentar esa cuesta que nos llevará a otro invierno de frío y desamparo para muchos. Pero como uno se siente heroico, y se ve, y percibe que anda rodeado de héroes anónimos, de los de todos los días… todos con esa música avanzando y circulando en las redes del cerebro…; uno entonces no tiene miedo, ni se siente solo: aunque cada uno sabe lo que le espera de difícil, de complicado, de desconocido; pero cada uno sabrá también dónde encontrar calor, y abrigo.
Mientras tanto, escucha, compara y saca tus propias conclusiones…




 

miércoles, 29 de agosto de 2012

Las consentidas…


…ahora mismo, en esta época, son: esa gata que quedó cojita y medio tonta desde que una vez se le cayó del balcón, y estas canciones también medio tontas y simplonas de cuando él se compró el primer tubo de espuma de afeitar y los primeros cigarros sin boquilla.

Estas canciones son de cuando él imaginaba cómo iba a ser aquel orgasmo total que aún no había tenido. Lo más cercano a conseguirlo era bailar estas piezas y sudar y beber para calmarnos los fogajes. Éramos adolescentes, recuerda hoy y piensa; vírgenes aún de mente y cuerpo y nos cocinábamos en aquel caldo de sudor, hormonas naturales y alcohol barato; de cerveza de pipa.

Ésta es la versión original;


 
…pero a él la que aún le gusta es esa otra más tonta y dulzona, más llena de promesas.

Lo bueno de Roberto Jordán está en que su voz siempre sonaba fresca, casi sin usar. Perfecta para vírgenes.

Sus canciones servían para desear todo aquello que anunciaban; para querer que ocurriera con los chicos y chicas puras de nuestros sueños húmedos y nocturnos…

 
 
 
La Casa de las Músicas tiene una habitación llena de fantasmas detenidos en el tiempo de su juventud... 

 
 

 

 

martes, 28 de agosto de 2012

Luna llena y antigua

 
 



¿Qué os parece la frase: “mezcla de tradición y modernidad”? Se usa mucho.

Y lo mismo sirve para hablar de una receta de cocina readaptada, de un edificio remodelado o del estilo de un pintor contemporáneo.

Anoche en el patio de La Casa de las Músicas apareció un templo shinto; y aunque todavía por aquí la luna está en creciente, la de ese paisaje imaginado ya estaba llena.

Luna llena y relámpagos y estas chicas con sus moños y kimonos; esa con las uñas de madera, y sus instrumentos heredados de los antepasados; esa atmósfera de recogimiento y desafío.

Las trajo un dios con máscara de teatro Noh.

Y ellas caen como en un trance que las lleva a sacar sonidos muy de ahora, para que el shamishen suene a guitarra de rock o el koto sea un piano eléctrico.

Hay que tener talento; sino la mezcla de antiguos con actuales sale rara, tonta o insípida.

Pero talento a estas niñas les sobra. Veréis lo que digo.
 

 
 

Después todo se disolvió como un sueño.

 

lunes, 27 de agosto de 2012

…para leer mientras se escucha:




En ocasiones el contraste entre belleza y violencia es brutal. Basta con mirar por la ventana: afuera el verano madura en todo su esplendor. Dentro, en las noticias que aparecen en estas pantallas el dolor y la crueldad cabalgan por las páginas como los jinetes del Apocalipsis.

Hoy a mediodía él sale de la casa y se instala en el jardín. Escucha esa música y recuerda un par de textos breves que escribió hace poco.

Quizás hoy alguien los necesite.

Ahí quedan.

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La imagen de la absoluta felicidad…

 …es para algunos encontrarse y contemplarse relajado; rodeado de azul y de calor, alumbrado en amarillo oro, amarillo miel, y blanco, refulgente de arena, y verdes refrescantes, rodeado de hojas de arbustos, flores de jardín.., en una hamaca en la siesta de verano; con todas las máquinas funcionando en ronroneo, el corazón latiendo, la sangre deslizándose dentro de sus tubos; un sombrero casi cubriendo el rostro; pajaritos piando en el follaje, campanillas colgando de ramas, bailando al aire cerca de la fuente… Entonces uno respira y  siente como certeza  el espejismo de que al menos este rato…, durante estos siete minutos con cincuenta y cinco segundos todos los problemas son resueltos.

2012. Junio; la tarde del viernes 29

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Yo escribo…
 
Es un recurso del cual no se puede abusar porque pierde su efectividad: Agradecer.

Hay que dejarlo para momentos como éste, en el que te dispones a escuchar una melodía que de alguna manera evoca la felicidad. Es el momento entonces de mirar con atención y con cariño las plantas florecidas en el patio, y valorar que estén ahí; es el momento de mirar la cama descuidada de tu hijo y dar gracias porque siga sano y fuerte, y con planes de vida que no le dejan tiempo para ordenar sus objetos cotidianos. Es el momento de acariciar tras la oreja de tu perro y pensar en guardar esa caricia de recuerdo para el día en que ya no venga a poner su hocico en tu regazo.

La música flota, y uno agradece en secreto y en silencio a esta vida que fluye a borbotones; da gracias a esta paz, a esta abundancia en medio de tanta carencia.

Uno agradece:

Y la felicidad se condensa como en chispazos que emocionan.

jueves, 23 de agosto de 2012

UTOPICOHSSS


Dicen que en un principio, para convertir su invento en un negocio rentable, los pioneros grabadores de placas discográficas salían a las calles, los cafés y los teatros en busca de músicos y cantantes que quisieran dejar sus voces y sonidos en aquellos estuches primitivos. De eso hace más de un siglo.

El negocio prosperó y el proceso se invirtió. Entonces para que un artista existiera tenía que grabar un disco. Las disqueras se convirtieron en monstruos transnacionales y marcadores de destinos.

Ahora parece que ya no será más así. Y muchos artistas además de darse a conocer mediante grabaciones, dejan sus videos en las redes, o simplemente se sientan a la sombra de un árbol en el banco de un parque, con el sombrero o la gorra a sus pies para que caigan en ellos las monedas que su arte vale.

A estos chicos malagueños los conocí de esa manera; una mañana hace poco, tocaban en el paseo del parque cerca del puerto. Tenían público, turistas y curiosos, público capaz de interrumpir sus caminatas y detenerse a escuchar.

Aún no son famosos. Aún tienen el encanto y el descaro de su juventud.

Dan la impresión de que “parecen saber lo que hacen” y de que están muy seguros de lo que dicen en lo que cantan.

Me los traje a La Casa de las Músicas.

Se instalaron en el garaje.
 
 

HOY SOY YO...

Y aún estoy aquí...


¿A quién llamas cuando vas a inaugurar algo? ¿Quién va a ser mi primer artista invitado? ¿Quién va a inaugurar La Casa de las Músicas?
Era un sentimiento de curiosidad e intriga. Durante semanas ha estado haciendo y repitiendo esas preguntas….; calibrando propuestas, recordando rostros, voces, temas y estilos.
¿Quién va a inaugurar esa casa a la que entras por primera vez?

La puerta no tenía llave, ni cerradura. La empujó con la punta de los dedos y el espacio se abrió ante él. La casa estaba vacía y limpia. Era por la mañana. Era un día de verano; de este verano…

¿Quién actuará en este salón? –se pregunta. ¿Cuáles músicos se sentarán junto a aquella chimenea? ¿Quiénes cantarán boleros mientras se emborrachan alrededor de esa mesa para muchos en este comedor tan amplio? ¿Cabrá un cuarteto de cuerdas en la biblioteca?
Los raperos y los grupos de rock podrán acomodarse en el garaje. Y en el jardín hay espacio para conciertos al aire libre, los escenarios para las orquestas se alzan en el césped, junto a la piscina…
En la terraza los músicos de jazz, los trovadores, los guitarristas. ¿Y en la cocina, y en el baño…y en los áticos? ¿Y en el sótano?

En el sótano estaba ella. Escondida. Esperándonos.
 
 
 
 


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 “Escóndete, escóndete, que ahí viene la fama, la maldita fama con sus muchedumbres y sus paparachis…”

En el sótano hay un estudio de grabación. Y ella está a punto de comenzar a cantar.
Él la conoce desde siempre. Ella está igual.
Él no.
Ella no ha envejecido. Ni su voz. Ni su brío.
Ella le sigue cantando al amor como cuando todos eran adolescentes y andaban ilusionados con los misterios del futuro.
Ella fue sabia desde joven. Supo ponerse a salvo de aquella celebridad arrolladora que amenazó con  devastar su vida y devorarle el talento.
Fue sabia. Se quitó de en medio. Se rodeó de buenos músicos, y se dedicó a hacer lo que le gustaba: conseguir dinero para cantar, grabar y vender su arte. Se perfecciona con los años.

Para muchos de aquellos adolescentes el futuro se develó aterrador. Les pasó de todo: sidas, tsunamis, cánceres…; sobredosis de drogas y de egos. Y muchos de los astros que nos encandilaron para que les envidiáramos brillaron en los escenarios con luces falsas y prestadas. Nos engañaron. No eran tan felices ni divinos como aparentaban. Nos engañaron bien. Mentir ha sido siempre parte del juego en el mundo de los artistas.

Ella sigue ahí, con más de setenta años sobre sus pulmones.

Aún le canta al amor.

Todavía nos hace creer en los prodigios.