lunes, 27 de agosto de 2012

…para leer mientras se escucha:




En ocasiones el contraste entre belleza y violencia es brutal. Basta con mirar por la ventana: afuera el verano madura en todo su esplendor. Dentro, en las noticias que aparecen en estas pantallas el dolor y la crueldad cabalgan por las páginas como los jinetes del Apocalipsis.

Hoy a mediodía él sale de la casa y se instala en el jardín. Escucha esa música y recuerda un par de textos breves que escribió hace poco.

Quizás hoy alguien los necesite.

Ahí quedan.

…………………………………………………………………………………………………………………..

La imagen de la absoluta felicidad…

 …es para algunos encontrarse y contemplarse relajado; rodeado de azul y de calor, alumbrado en amarillo oro, amarillo miel, y blanco, refulgente de arena, y verdes refrescantes, rodeado de hojas de arbustos, flores de jardín.., en una hamaca en la siesta de verano; con todas las máquinas funcionando en ronroneo, el corazón latiendo, la sangre deslizándose dentro de sus tubos; un sombrero casi cubriendo el rostro; pajaritos piando en el follaje, campanillas colgando de ramas, bailando al aire cerca de la fuente… Entonces uno respira y  siente como certeza  el espejismo de que al menos este rato…, durante estos siete minutos con cincuenta y cinco segundos todos los problemas son resueltos.

2012. Junio; la tarde del viernes 29

…………………………………………………………………………………………………………………..

Yo escribo…
 
Es un recurso del cual no se puede abusar porque pierde su efectividad: Agradecer.

Hay que dejarlo para momentos como éste, en el que te dispones a escuchar una melodía que de alguna manera evoca la felicidad. Es el momento entonces de mirar con atención y con cariño las plantas florecidas en el patio, y valorar que estén ahí; es el momento de mirar la cama descuidada de tu hijo y dar gracias porque siga sano y fuerte, y con planes de vida que no le dejan tiempo para ordenar sus objetos cotidianos. Es el momento de acariciar tras la oreja de tu perro y pensar en guardar esa caricia de recuerdo para el día en que ya no venga a poner su hocico en tu regazo.

La música flota, y uno agradece en secreto y en silencio a esta vida que fluye a borbotones; da gracias a esta paz, a esta abundancia en medio de tanta carencia.

Uno agradece:

Y la felicidad se condensa como en chispazos que emocionan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario